Copito de Nieve:
Treinta años en Barcelona


ZooClub, año 8 número 28

COMO YA DEBÉIS SABER, el pasado mes de noviembre de 1996 el Zoo de Barcelona estuvo de fiesta, y una fiesta por todo lo alto. Y es que se cumplían treinta años de la llegada a nuestra ciudad -procedente de las selvas de la Guinea Ecuatorial, entonces aún la Guinea Española- del huésped más singular, conocido y querido del Zoo, su símbolo indiscutible, Copito de Nieve.

EN AQUEL LEJANO PAÍS AFRICANO nació el que sin duda es el gorila más famoso del mundo. Los primeros años de su vida debieron ser como los de todos los otros gorilas, plácidos y tranquilos dentro del grupo familiar, siempre bajo la atenta vigilancia de su madre. Pero todo cambió la mañana del día 1 de octubre de 1966, cuando un guineano de etnia fang llamado Benito Mañé disparó contra un gorila que estaba destrozando sus plantaciones de plátanos y café. Al acercarse para ver al animal abatido, descubrió que se trataba de una hembra que aún tenía su pequeña cría aferrada al cuerpo. Pero aquel cachorro no era como todos los demás, aquel era completamente blanco. Consciente de la importancia de su hallazgo, recogió al extraño animal y se lo llevó a casa. Cuatro días después decidió vendérselo a Jordi Sabater i Pi, director del Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica de Ikunde, institución dependiente del Zoo de Barcelona encargada de estudiar la fauna guineana, quien enseguida se dio cuenta de la excepcionalidad del animal: en efecto, Copito de Nieve era, y aún lo es, el primer caso de albinismo en gorilas conocido en todo el mundo.


Copito en Ikunde


Copito en la actualidad


Copito de Nieve también ha presenciado la transformación de Barcelona

EL ALBINISMO NO ES MÁS QUE UNA CARENCIA de melanina, el pigmento responsable del color negro de la piel, el pelo o las plumas de los animales, y es un fenómeno que aparece con cierta frecuencia en muchas especies, incluido el hombre. Pero nunca se ha conocido ningún otro caso en gorilas. Ni siquiera los mitos de las tribus guineanas ni de toda África recogen ninguna referencia que nos pueda hacer sospechar que en el pasado haya existido ningún otro gorila blanco. Por este motivo, Copito de Nieve, con su pelaje blanco, la piel rosada y los ojos azules, es un ejemplar completamente único y excepcional. Cuando el centro de Ikunde se hizo cargo de él, el pequeño gorila pesaba 8,75 kilogramos, tenía la dentadura de leche completa y los guineanos lo llamaban Nfumu, que significa "blanco" en lengua fang. Su adaptación a la vida en cautividad fue muy rápida. Así, durante los primeros días de cautividad, su carácter era naturalmente agresivo, pero enseguida aceptó su nueva situación y al cabo de quince días ya se dejaba acariciar por las personas que lo vigilaban e incluso paseaba cogido de la mano con ellas por el recinto del centro. Gracias a esta facilidad de aclimatación, antes de un mes ya estaba en condiciones de emprendre el viaje hacia Barcelona. Llegó a nuestra ciudad el día 1 de noviembre de 1966, y desde el primer momento despertó una expectación excepcional en nuestro país, que enseguida traspasó sus fronteras. Muy pronto personas e instituciones de todo el mundo se interesaron por él, e incluso se presentaron al Zoo substanciosas ofertas económicas tanto para comprarlo como para conseguir una cesión temporal. Quizás el hecho que le hizo saltar a la definitiva fama mundial fue el de aparecer en la portada del National Geographic, revista de reconocido prestigio internacional que le dedicó un amplio reportaje. Aunque en un ámbito más local, toda una serie de hechos curiosos resaltaron su importancia, como cuando el pintor Salvador Dalí quiso hacer un homenaje al animal comprobando como reaccionaba ante de un maniquí vestido de novia inmaculadamente blanco, o cuando el alcalde de Barcelona en persona concedió audiencia al gorila albino en el Ayuntamiento.

LA ACLIMATACIÓN AL ZOO DE BARCELONA de Copito de Nieve también ha sido muy buena, como demuestra el hecho de que con el paso de los años ha resultado ser uno de los gorilas más prolíficos del mundo. El 14 de abril de 1973 nacía su primer hijo, un macho bautizado con el nombre de Edú que moriría poco después, y desde entonces ha tenido veinte hijos más, seis de los cuales (Urko y Bindung, dos machos, Machinda, Ntao, Virunga y Kena, cuatro hembras) están vivos. Sin embargo, ninguno de ellos ha resultado albino, hecho imposible de conseguir ya que todas las hembras que se han apareado con él durante estos años (Ndengue, Bimvili y Yuma) son normales y no tienen el gen recesivo responsable del albinismo. No obstante, todos sus hijos sí lo tienen, porque su padre se lo ha transmitido. De acuerdo con los principios de la herencia establecidos por Mendel, si se pudiera aparear a Copito con alguna hija suya, las posibilidades de nacimiento de un nuevo pequeño albino serían del 50%, y si el apareamiento fuera entre sus hijos, serían del 25%. El problema es que hasta ahora los hijos de Copito han demostrado poco interés por la reproducción, y que él mismo ya empieza a ser demasiado mayor, ya que los gorilas no acostumbran a prolongar su actividad sexual más allá de los treinta años de edad, aunque tengan una esperanza de vida de unos cuarenta o cuarenta y cinco años. En vista de esta situación, se ha intentado obtener esperma del animal por el sistema de la electroeyaculación, pero hasta ahora las muestras que se han obtenido no reúnen las condiciones necesarias para su posterior aprovechamiento. Es decir, que de momento la perpetuación del albinismo de Copito es toda una incógnita.

ESTE ÉXITO REPRODUCTIVO DE NUESTRO GORILA se debe, sin duda, a que aquí en nuestro Zoo ha tenido unas condiciones de vida suficientes y adecuadas. Su instalación actual, por ejemplo, dispone de una amplia sala principal que comunica con tres dormitorios, todos calefactados con suelo radiante, en los cuales los animales pueden entrar libremente cuando les conviene. Además, disponen también de un gran patio con suelo de césped y diferentes estructuras que les permiten hacer ejercicio o separarse si quieren. De la misma manera, la alimentación de Copito y de los otros gorilas del Zoo es un aspecto muy importante a tener en cuenta para asegurar su salud. De régimen básicamente herbívoro, su dieta incluye una ensalada en la que hay lechuga, escarola, coliflor, acelgas, espinacas, zanahorias, tomates, patatas, pepinos y otros vegetales según la época del año, una porción de frutas del tiempo y una mezcla que se compone de alfalfa seca, pienso, pipas, garbanzos, maíz, pasas, algarrobas y cacahuetes. Además, se les suministra una aportación de proteínas en forma de batido de leche por la mañana, al que se añaden las vitaminas y minerales necesarios, y de tanto en tanto, yogures y huevos duros. Como se puede ver, una comida completa y variada. Pero pese a estas bien controladas condiciones de cautividad en las que vive Copito de Nieve, se debe considerar que cuando fue capturado se calcula que debía tener entre dos y tres años y que, por tanto, su edad ya empieza a ser considerable para un gorila. Eso provoca que esté bajo una estricta vigilancia sanitaria a fin de detectar rápidamente cualquier síntoma de enfermedad que se pueda presentar.

Y ESTE HECHO SE DIO el año pasado, cuando se observó un enrojecimiento muy marcado de la piel que podía corresponder a un proceso congestivo provocado por una simple gripe. Pero al no responder a las terapias que habitualmente se utilizan para tratar este síntoma, se decidió someterlo a la que posiblemente haya sido la revisión médica más importante que se ha hecho nunca a un gorila en todo el mundo. Se le durmió y se le realizó un examen exhaustivo a cargo de un equipo multidisciplinario con diversos especialistas en diferentes áreas en el que participaban tres veterinarios de nuestro Zoo de San Diego, un médico rehabilitador, un cardiólogo, un urólogo, un oftalmólogo, un anestesista y un dermatólogo. El resultado obtenido fue que tan solo sufría una dermatitis exfoliativa de causa desconocida, una especie de alergia potenciada por la acción del sol, y que su estado de salud general era bueno para un animal de su edad.

ASÍ, DESPUÉS DE ESTE PEQUEÑO susto ya superado, hemos podido celebrar su treinta aniversario entre nosotros con una gran fiesta. Confiamos en que no sea la última, que aún viva muchos años más y que, como hasta ahora, siga siendo el más querido y entrañable símbolo de nuestro Zoo y de la ciudad de Barcelona en todo el mundo. ¡Feliz aniversario, Copito!

Rafael Cebrian